jueves, 29 de mayo de 2014

RELATO BREVE

EL SEXO Y EL AMOR SON PARA DISFRUTAR DE ELLOS, NO PARA SUFRIMIENTOS AMARGOS


Matías trabajaba en un boys. Se había dedicado toda su vida al culto a su cuerpo. Iba cuatro veces al gimnasio a levantar pesas y comía siete u ocho veces al día. Hacía halterofilia.

Él era muy guapo y muy alto, medía aproximadamente dos metros y pico y hacía strip-tease en la barra. Ganaba al mes cinco mil euros más propina, lo que se le ponía a siete mil euros la cuota mensual por su trabajo.

Venían  chicas y  chicos al ver el despelote de todas partes del mundo. Bailaba en el cabaret “La Rosa Compartida”.

Pero Matías tenía un gran problema, vivía en un apartamento con una habitación sin ventanas. No tenía vistas y era interior. Además, tenía una pequeña cocina con un gas y un cuarto de baño mínimo.

Todos los días, regresaba muy entrada la madrugada a su casa. Se sentaba a mirar la pared. Se sentía ahogado en vida, le faltaba el aire. Añoraba tener una casita con una salida exterior para poder respirar aire fresco. Su cuarto era como su yo interno, estaba hueco, vacío y no tenía posibilidad de escapatoria.

Contaba las rendijas de unión de los ladrillos interiores del habitáculo. No tenía amigos y la única diversión que tenía era las pesas y su oficio.

Un día decidió ir al propietario del cabaret y le comentó:

-  Me interesa la proposición que me dijiste como prostituto de lujo.

- Empezarás dentro de dos semanas. Son doce mil al mes -  contestó el dueño -  ¿cuál ha sido el motivo del cambio de decisión?

- Quiero una habitación con vistas -  le contestó con la mirada perdida.

En el gimnasio se habían enterado, el propietario se adentró en las instalaciones y se acercó a la banda andadora donde corría. Su mano detuvo lentamente la máquina y le dijo a Matías al oído:

-  Sí quieres, te hago socio de mi local. Con tres meses que trabajes en el prostíbulo tienes suficiente para las acciones de negocio. Yo seré tu balcón y podrás por ahí escapar. Será tu puerta de salida.

Nuestro protagonista tenía que tener sexo dos veces al día, mientras hacía el amor pensaba en su ventana, tanto la interna como la de su habitación. Pasados los tres meses se asoció con el dueño del local de máquinas y ejercicios. Se mudó a un apartamento donde había un ventanal. Daba al parque del pueblo y respiraba el aroma de los pinos de ahí. Sintió una paz interior y pudo, por fin, volar.

miércoles, 16 de abril de 2014

THREE ROSES FOR EVERY SOUL THAT LOST HIS SMILE THAT FATEFUL DAY OF 11th SEPTEMBER

Over four thousand angels climbed to heaven,
on September 11 ones stole their life.
We watch over us, but we still feel your breath,
they snatched her smile unfinished.

Over four thousand angels climbed to heaven,
but their souls are not yet extinguished,
feel his presence in our hearts, living in his sighs in suspence
and will never be forgotten by our out of memory
this immense pain of the loss of the will of the angels without forgetting
in this enlightened consciousness
by more than four thousand souls, who watch us without suspicion.

They were snatched their right to hope later and their lives.
his most precious treasure and by other needy
their smiles are not yet extinguished,
living present in our soul, yet we still wept inconsolably
and our eyes shed tears for the bitter absence,
when the angels went up and rested her soft wings in the sky.

TRES ROSAS POR CADA ALMA QUE PERDIÓ SU SONRISA AQUEL FATÍDICO ONCE DE MARZO

Más de doscientos ángeles subieron al cielo,
un once de marzo les robaron su vida.
Velan por nosotros, mas sentimos aún su aliento,
les arrebataron su sonrisa inacabada.

Más de doscientos ángeles subieron al cielo,
mas sus almas no están aún apagadas,
sentimos su presencia, en nuestro corazón, vivos sus suspiros en vilo
y nunca  serán olvidados por nuestra memoria agotada
por este dolor inmenso de la pérdida del querer de los ángeles sin olvido,
en esta conciencia iluminada
por las más de doscientas almas, que nos velan sin recelo.

Les arrebataron su derecho a la esperanza tardía y vivida,
su tesoro más preciado y por otros necesitado,
sus sonrisas aún no están apagadas,
viven presentes en nuestra alma, lloramos todavía sin consuelo
y nuestros ojos derraman lágrimas por la ausencia amargada,
cuando los ángeles subieron y reposaron sus dulces alas en el cielo.

lunes, 14 de abril de 2014

MY NEW SHORT STORIE IN EMPRENDEDORES MUNDIARIO:

New short stories as a writer in Mundiario (I put a Gadget of Google translator.)

El niño era muy feliz, le gustaba jugar, ser inocente y ser dulce. También le gustaba gastar bromas y tomar el pelo a la gente. Un día, se levantó el pequeño y se miró al espejo... tenía treinta y cinco años... era un crío grande. Al hombre le encantaba ser como Peter-Pan, el eterno niño. Era incapaz de madurar y de tomar decisiones importantes en su vida. No podía dejar su infancia atrás ni prosperar...


NUEVO MICROCUENTO MÍO EN MUNDIARIO

El niño era muy feliz, le gustaba jugar, ser inocente y ser dulce. También le gustaba gastar bromas y tomar el pelo a la gente. Un día, se levantó el pequeño y se miró al espejo... tenía treinta y cinco años... era un crío grande. Al hombre le encantaba ser como Peter-Pan, el eterno niño. Era incapaz de madurar y de tomar decisiones importantes en su vida. No podía dejar su infancia atrás ni prosperar...

jueves, 10 de abril de 2014

MY NEW SHORT STORIES IN MUNDIARIO:

New short stories as a writer in Mundiario (I put a Gadget of Google translator.)

-  Aquel hombre estaba cansado de su vida. Se encontraba abatido por sus problemas. No encontraba solución ni una puerta de salida. Estaba ahogado por las deudas. Llegó, cabizbajo y andando despacio, a su casa. Puso en su viejo tocadiscos un disco con aquella canción melancólica. Le recordaba tiempos mejores y felices. La música empezó a sonar. Los tonos envolvieron el ambiente... Lentamente, el muchacho empezó a desvanecerse. Quedó tendido en el suelo. Tomó su última bocanada de aire.... el tocadiscos seguía girando. Cuando llegó su hermana, aún se oía la última canción...

-  Aquella anciana se mecía en su sillón de madera... Lo había perdido todo en las Preferentes. Sólo le quedaba una mínima pensión, que le habían reducido considerablemente por la crisis... zis, zas, zis, zas, sonaba la mecedora.... Aquel ruido la acompañaba siempre... Tenía familiares por todas partes de España... Sobre la mesa, un montón de cartas para franquear llenas de polvo, le habían subido la luz y tenía que ahorrar, no podía usar el teléfono, se lo habían cortado por impago... No tenía dinero para sellos... No se pudo despedir de nadie en sus últimos suspiros... zis, zas, zis, zas... Lentamente, se fue deteniendo la música de la silla que la mecía y que la hacía compañía...

-  Lentamente, empezó a saborear aquel bombón con nata... Se deshacía en su boca. Su exquisitez le hacía evadirse y esconder sus problemas, hasta conseguir olvidarlos totalmente. Por desgracia, la realidad apareció al día siguiente...

-  Como un jugador de póquer esperando al joker para ganar, esperaba el muchacho para su sino, mas el joker nunca vino, se cansó de esperar...

-  El alma se olvidó del lamento, por un instante, pero sólo por un instante. En seguida, el tic-toc del corazón dolido la hizo recordar.

-  A aquel hombre le gustaba vivir muchas vidas. Le gustaba ser un aventurero, ser policía o detective, ser el amante de la bella dama, ser un caballero de la corte...  De repente, cerró el libro que leía marcando la hoja con el marca páginas y volvió a su vida real hasta la próxima lectura.

-  Había mucho ruido donde estaban aquellos dos hombres que discutían acaloradamente. Uno de ellos pidió silencio, quería pensar tranquilo. Entonces, se escuchó así mismo y se dio cuenta de que su peor enemigo era él...

-  Trabajaba muy duro durante ocho largas horas. Acercándose las seis en punto de la tarde, aquel hombre observaba el paso de las manacillas del reloj. Esperaba impaciente la hora de la salida para gastar lo que había ganado con su jornal en lo que realmente le gustaba...

-  La llama estaba encendida. Oscilaba... Se hacía grande y se hacía pequeña. Un día, se agotó el aire de la tierra, lentamente, se fue apagando hasta desaparecer...

NUEVOS MICROCUENTOS MÍOS


-  Aquel hombre estaba cansado de su vida. Se encontraba abatido por sus problemas. No encontraba solución ni una puerta de salida. Estaba ahogado por las deudas. Llegó, cabizbajo y andando despacio, a su casa. Puso en su viejo tocadiscos un disco con aquella canción melancólica. Le recordaba tiempos mejores y felices. La música empezó a sonar. Los tonos envolvieron el ambiente... Lentamente, el muchacho empezó a desvanecerse. Quedó tendido en el suelo. Tomó su última bocanada de aire.... el tocadiscos seguía girando. Cuando llegó su hermana, aún se oía la última canción...

-  Aquella anciana se mecía en su sillón de madera... Lo había perdido todo en las Preferentes. Sólo le quedaba una mínima pensión, que le habían reducido considerablemente por la crisis... zis, zas, zis, zas, sonaba la mecedora.... Aquel ruido la acompañaba siempre... Tenía familiares por todas partes de España... Sobre la mesa, un montón de cartas para franquear llenas de polvo, le habían subido la luz y tenía que ahorrar, no podía usar el teléfono, se lo habían cortado por impago... No tenía dinero para sellos... No se pudo despedir de nadie en sus últimos suspiros... zis, zas, zis, zas... Lentamente, se fue deteniendo la música de la silla que la mecía y que la hacía compañía...

-  Lentamente, empezó a saborear aquel bombón con nata... Se deshacía en su boca. Su exquisitez le hacía evadirse y esconder sus problemas, hasta conseguir olvidarlos totalmente. Por desgracia, la realidad apareció al día siguiente...

-  Como un jugador de póquer esperando al joker para ganar, esperaba el muchacho para su sino, mas el joker nunca vino, se cansó de esperar...

-  El alma se olvidó del lamento, por un instante, pero sólo por un instante. En seguida, el tic-toc del corazón dolido la hizo recordar.

-  A aquel hombre le gustaba vivir muchas vidas. Le gustaba ser un aventurero, ser policía o detective, ser el amante de la bella dama, ser un caballero de la corte...  De repente, cerró el libro que leía marcando la hoja con el marca páginas y volvió a su vida real hasta la próxima lectura.

-  Había mucho ruido donde estaban aquellos dos hombres que discutían acaloradamente. Uno de ellos pidió silencio, quería pensar tranquilo. Entonces, se escuchó así mismo y se dio cuenta de que su peor enemigo era él...

-  Trabajaba muy duro durante ocho largas horas. Acercándose las seis en punto de la tarde, aquel hombre observaba el paso de las manacillas del reloj. Esperaba impaciente la hora de la salida para gastar lo que había ganado con su jornal en lo que realmente le gustaba...

-  La llama estaba encendida. Oscilaba... Se hacía grande y se hacía pequeña. Un día, se agotó el aire de la tierra, lentamente, se fue apagando hasta desaparecer...